Por segundo año consecutivo se volvió a elegir la Escuela Domingo Silva de la ciudad de Rosario para el Día de Hacer el Bien. Con graves problemas de vandalismo sufridos durante el año los voluntarios focalizaron su esfuerzo en arreglos edilicios y en recuperar el camino de acceso a la escuela. 

La Escuela Domingo Silva 6379 está ubicada en una zona rural, muy descampada, a veinte cuadras de la planta de Lomax en Rosario. Fue la elegida de este año nuevamente para realizar la actividad del Día de Hacer el Bien. “Es una escuela que está en una zona despoblada y con muchas necesidades. Por eso, el año pasado instalamos juegos para los chicos, realizamos arreglos de pintura y reacondicionamos la cancha de fútbol, entre otras cosas. Pero este año, decidimos volver dado que les había tocado vivir muchas escenas de vandalismo y robos”, cuenta Hugo del Bianco, coordinador de Operaciones en Lomax Uriburu, quien lideró la actividad.

Como el comedor de la escuela tenía las paredes rotas y manchadas, realizaron trabajos de limpieza y pintura y arreglaron los problemas de humedad que presentaban algunas paredes. Otro inconveniente que tenían era el mal estado del camino de acceso, con innumerables baches que lo hacía intransitable los días de lluvia. Para este arreglo se contó con la participación de un contratista de la planta quien aportó la logística para el traslado del material de barrido que se recupera del proceso de lavado de camiones en la planta y con esa mezcla se rellenaron los baches mediante una pala cargadora.

En esta iniciativa participaron 19 voluntarios de planta Rosario, además de la colaboración de los alumnos y maestras que no dejaron de pintar. Dado que la escuela tiene un convenio con el Gobierno de la provincia para el traslado de los alumnos con micros y combis debido a la distancia, la jornada se realizó el lunes 26 de agosto ya que se imposibilitaba llevar los alumnos durante el fin de semana.

Desde sus comienzos, Jimena Romero, contadora que trabaja en la Gerencia de Compras de Lomax Uriburu, participó en las actividades de voluntariado que se realizaban. “Siempre es lindo ayudar al prójimo y ver las caras de agradecimiento de los chicos”, señala la encargada de comprar todos los insumos para el gran evento. “Preparamos un desayuno con chocolate caliente, llevamos alfajores, galletitas y golosinas, mientras alumnos y docentes se sumaron a pintar con nosotros”.

Gabriela Albano es la directora de la escuela Domingo Silva, de nivel primario y secundario a la que asisten 120 alumnos. A pesar del frío que les tocó durante la jornada de voluntariado, la experiencia fue muy motivadora tanto para chicos y grandes que colaboraron pintando el salón y se divirtieron motivados con la “nueva cara” que  le daban a su escuela.

 Rosario 2