Novedades

¡COMPARTILO!

Programa Compromiso
19 junio, 2018

Crecer jugando

En el marco del Programa Compromiso, un grupo de voluntarios de Planta Barker colaboró con la puesta en valor del lugar de juegos del Jardín de Infantes Nº 905 “Ramón Santamarina”. Durante 2017 se habían entregado a los chicos juguetes y juegos didácticos realizados por los colaboradores con materiales de desecho como pallets en desuso, tapas y cinta transportadora.

Mediante el proyecto Aprendiendo Jugando del CIVICO Barker, 14 voluntarios propios y 28 voluntarios externos elaboraron juegos para 236 niños del Jardín de Infantes N°905 de Barker, Jardín N°908 de Villa Cacique y la Guardería Municipal. El objetivo planteado fue facilitar el aprovisionamiento de juegos como herramientas que promueven el aprendizaje de los niños. Para la construcción de los juegos, se utilizaron materiales de desecho como pallets en desuso, tapas y cinta transportadora. Los propios directivos generaron las propuestas de qué tipo de juegos necesitaban fortalecer en sus espacios educativos.

Según cuentan quienes participaron de esta acción, era un lugar con mucho potencial en el corazón de la institución, que necesitaba arreglos. “Los juegos estaban muy deteriorados por el tiempo y la intemperie, pero luego de la puesta en valor que hicimos quedaron como nuevos. Lo que más disfruté del proyecto fue reparar dos mangrullos que se encontraban en un rincón del patio completamente desarmados. Le sumamos un puente para conectarlos, un entretejido de sogas que armamos entre los voluntarios y acondicionamos la madera”, cuenta emocionado Guillermo Christensen, analista de Embolsadora de Planta Barker, ya que a esta institución asiste su hija más pequeña y antes lo habían hecho los mayores.

El jardín enfrenta muchos de los problemas edilicios de las escuelas de la provincia, y con limitados fondos estatales, es muy difícil cubrir todas las reparaciones. “Fue una experiencia única poder contar con la ayuda de los voluntarios de Fundación Loma Negra porque en un sólo día logramos que el patio quedara como nuevo”, enfatiza Carolina Jaureguiber, directora de la institución a la que asisten 86 niños, de entre 2 y 6 años.

Según cuenta la directora, las mejoras que quedan pendientes en el resto del edificio son varias, pero el hecho de que las paredes de más de 50 metros de largo por dos de alto estén pintadas con imágenes coloridas significa un antes y un después. “Los chicos quedaron muy contentos cuando vieron los juegos y el lugar. Enseguida hubo filas para subirse a la hamaca nueva y a las que se pudieron reparar; es uno de los juegos más populares y esperamos poder sumar un par más”, asegura Jaureguiber.

Para César Cheves, otro de los voluntarios que participó con su familia, fue muy “movilizador poder ayudar y presenciar tanta alegría de los chicos. Además, trabajamos a conciencia porque buscamos que los juegos sean seguros para ellos.” Por este motivo, se le hicieron bases más grandes a los subibaja, toboganes y bancos con el fin de evitar que se desprendan del suelo. “Fue gratificante ver que todos los compañeros se sumaban y trabajaban para que todo quedara perfecto. Este jardín es muy importante para la comunidad y el hecho de poder seguir colaborando con la institución nos demuestra a todos lo importante que es generar vínculos duraderos”, concluye Christensen.