Dentro de la convocatoria Ciudadanos Solidarios se realizó una actividad de pintura y acondicionamiento en el Jardín N° 902 de la ciudad de Abbott. De la iniciativa participaron 36 voluntarios de Ferrosur Roca, Loma Negra y Lomax junto con la comunidad educativa.

 

“Cuando entré en la Escuela N°6 y vi la transformación que habían logrado lo único que pensé fue: ¿qué puedo hacer para que esto mismo suceda en mi jardín? Era como si hubiesen sacado la escuela que estaba y en su lugar colocasen otra”, cuenta aún emocionada Claudia Cheroni, directora del Jardín 902 Manuel Belgrano, de la ciudad de Abbott.

La Escuela N°6 fue una de las elegidas por el CIVICO Buenos Aires para la acción llevada adelante durante el Día de Hacer el Bien. Ese sábado de agosto 150 voluntarios pintaron, arreglaron, equiparon y transformaron el colegio primario con la ayuda y colaboración de toda la comunidad. “Sabíamos que el Jardín necesitaba arreglos de pintura y propusimos hacerlo como una actividad de voluntariado dentro de la convocatoria Ciudadanos Solidarios que tiene Fundación Loma Negra. Se trataba de llevar la alegría del color a las aulas”, explica Silvia Sayar, líder de Asuntos Legales de Ferrosur Roca.

El primer paso fue visitar el jardín para conocer las necesidades y expectativas que tenían y a partir de ahí determinar los trabajos a realizar, ya que si bien habían conseguido casi toda la pintura de una donación no contaban con mano de obra para llevar adelante la tarea. Sebastián Delgado, jefe de Zona de Ferrosur Roca, fue unos de los voluntarios que se acercó al establecimiento en un primer momento. “Para mí fue una experiencia nueva y maravillosa dado que hace un año me sumé como voluntario –cuenta- y la verdad que me daba temor prometer y después no poder cumplir”. Los temores de Delgado se desvanecieron desde el momento que entregó la lista de materiales a la ferretería del pueblo para asegurarse de que ese sábado no faltase nada. “Mis 16 años en la empresa me permitieron estar en contacto con la gente, escucharla, y saber hasta dónde impactamos en la calidad de vida de la comunidad por donde pasa el tren”, enfatiza orgulloso.

El pronóstico de mal tiempo llevó a desdoblar la acción, en la que participaron 36 voluntarios, en dos jornadas. El jueves se pintó toda la parte exterior y las rejas de este jardín al que asisten 36 niños, y, el sábado se terminó con las dos salas, el salón de usos múltiples, dirección, y baños. Asimismo, también se contó con aliados como Works Group, para realizar esos trabajos en altura. “Fue muy bueno ver de nuevo cómo toda la comunidad se involucraba y participaba, incluso alumnos del colegio primario vinieron a ayudar. Y  quieras o no eso te impulsa a ir por más”, enfatiza Sayar. Tal es así que ya están analizando acondicionar una cocina y colocar equipos de frío-calor en las salas como así también recuperar una biblioteca que tiene el pueblo.

Las ganas de seguir haciendo, como dice Sayar, también se debe a la gratificación que sienten los voluntarios al constatar que el trabajo hecho se protege y conserva. “Ver que el trabajo que hiciste hace seis meses en la otra escuela se cuida y se mantiene perfecto te reconforta enormemente y al contar con una Fundación que te apoya lo único que querés es ir por más”, concluye Sayar.

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