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Programa Puente
19 junio, 2018

Los más chicos en primer lugar

El Fondo Escolar de Emergencias transfirió $400.000 a 4 escuelas aliadas de Fundación Loma Negra para reparaciones estructurales; entre ellos, un jardín de infantes de la localidad de Ramallo que recibe a 185 niños de familias en situación de vulnerabilidad de la zona.

Gracias al Fondo Escolar de Emergencias para Reparaciones Menores y Equipamiento Mobiliario, cuatro escuelas de las comunidades donde Loma Negra está presente se beneficiaron con una suma total de $400.000. El monto transferido a cada establecimiento escolar es de $100.000, los cuales se destinan a las necesidades de infraestructura y equipamiento que no revistan carácter estructural y requieren una solución urgente.

El acceso a este fondo fue posible gracias al trabajo que realizó la Fundación Loma Negra desde 2015, en el marco del Programa Puente junto a la Asociación Conciencia, una institución seleccionada por el Ministerio de Educación para canalizar la entrega del dinero a las escuelas que lo precisen. El año pasado de beneficiaron 22 escuelas (algunas del Programa Puente y otras sugeridas por los CIVICOs) con un valor total de $2.2 millones.

Cabe señalar que el rol de Fundación Loma Negra y de Asociación Conciencia en el otorgamiento de esta asistencia escolar fue simplemente difundir el hecho entre las escuelas cercanas a las plantas, hecho que evidencia el trabajo que se viene realizando en pos de potenciar las sinergias de nuestros proyectos con fondos públicos. Cada CIVICO asigna un voluntario a cargo de constatar que se realicen las reparaciones y/o compra de equipamientos planificados por las escuelas.

En febrero de 2018, la Dirección Nacional de Infraestructura Escolar del Ministerio de Educación aprobó la presentación y transfirió los importes correspondientes al Fondo Escolar de Emergencias. En referencia a nuestras localidades de incidencia, a partir de ahí, se entregaron los montos a tres establecimientos de Cañuelas y uno de Ramallo.

Una de las instituciones beneficiadas fue el Jardín de Infantes Nº 910 de Ramallo. Entre febrero y abril se llevaron a cabo la mayoría de las reparaciones previstas, que incluyen: arreglos de los juegos de niños, pintura de todo el interior del establecimiento, restauración de las estructuras de base, refacciones eléctricas que se encontraban deterioradas y la construcción de un depósito.

Miguel Albornoz, voluntario de Planta Ramallo, fue el responsable de proponer a la institución como parte del programa, supervisar, asesorar y con su mirada profesional realizar las sugerencias pertinentes para las reparaciones que se llevaron a cabo.

“Me ofrecí para acompañar al jardín en este proceso de reparación para que los niños tengan un lugar aún mejor para su aprendizaje y esparcimiento. Si bien se encuentra ubicado en una zona crítica del pueblo, donde hay muchas dificultades socioeconómicas dentro de la comunidad, existe una necesidad estructural que desde la Fundación se puede reparar”, detalla Albornoz, quien trabaja desde hace 32 años como coordinador logístico en la planta de Loma Negra, en Ramallo.

Uno de los puntos clave de las reparaciones fueron los arreglos de los juegos que se encuentran en el patio del jardín. Allí se descartaron aquellos que eran muy precarios y que presentaban un daño potencial para los niños, tanto porque estaban oxidados o porque se habían roto, y se remodelaron los demás.

“Estuvimos hasta en los detalles más mínimos, desde el cambio de percheros para que los más chicos puedan colgar los abrigos o las mochilas, hasta las recargas de los matafuegos, que en su mayoría se encontraban vacíos. También les explicamos al personal cómo es el uso correcto de los éstos en caso de emergencias, compramos arena para llenar los areneros y un proyector portátil y pantalla para que los niños puedan ver películas”, continúa Albornoz.

Aunque el Jardín Nº 910 data de 2013, el edificio necesitaba refacciones dado que tiene problemas estructurales que en los últimos años no se pudieron resolver. “La posibilidad de haber encontrado esta mano extendida nos da alegría, esperanza y un empuje a todos los que trabajamos aquí”, explica Mariela Belocchio, directora de la institución a la que asisten todos los días 185 chicos desde salita de 2 años hasta el preescolar.

“A esta edad los chicos tienen que creer que todo es posible, y aunque muchos de ellos provienen de contextos familiares y sociales muy difíciles, sabemos que estar en un lugar seguro que les permita jugar y aprender los va a ayudar a realizar sus sueños”, reflexiona Belocchio, quien agregó que su trabajo le apasiona y que la comunidad de Ramallo la enamoró.

Gracias al Fondo Escolar, en el Jardín pudieron sumar más espacios comunes ya que la construcción del depósito en la parte externa del jardín sirve para guardar material didáctico y todos los elementos de limpieza para que estén lejos de los chicos. Pero eso no es todo, Albornoz dice que aún hay mucho por hacer, y por este motivo, desea involucrar a toda la comunidad de Ramallo para que ayuden a cuidar los espacios de los más chicos, que según él y Belocchio, son lo más importante para el futuro.