Fundación Loma Negra junto a la Asociación Amigos de la Zorra de Vía, recorren pueblos por donde el tren dejó de pasar concientizando en las escuelas sobre educación vial y la importancia del ferrocarril.

No existen antecedentes a nivel mundial de este tipo de viajes que nació del encanto y la magia que despierta el tren. “Es un privilegio llevar a través de las vías el mensaje a favor del ferrocarril y concientizar a los chicos en seguridad vial”, asegura César Guillén, oficial electromecánico de Ferrosur y responsable del proyecto Amigos de la Zorra de Vía, al recordar innumerables momentos a lo largo de todo el trayecto que realiza con la zorra.

Como experiencia previa, junto a su compañero Iván Suárez, llevan varias travesías realizadas, la más extensa superó los 2.500 km gracias al apoyo de empresas ferroviarias que ayudaron a restaurar las zorras de vía que se utilizaban para la reparación de vías. Esta travesía ferroviaria impulsada por Ferrosur Roca, viene recorriendo distintos puntos del país desde 2007, priorizando aquellos pueblos donde el tren dejó de pasar.

En principio, la Asociación Amigos de la Zorra de Vía fue formada con el objetivo de recuperar estos vehículos que tienen entre 60 y 70 años. El siguiente paso fue llevar el mensaje a favor del ferrocarril y realizar tareas de voluntariado en Ferrosur. A partir de 2013, junto a Fundación Loma Negra brindan charlas a los alumnos de los últimos años del secundario sobre seguridad vial poniendo el foco en los cruces de vías y demás aspectos que hacen a la seguridad ferroviaria en general. “Les mostramos a partir de videos la importancia que tiene una licencia de conducir, la señales de tránsito para prevenir accidentes y les dejamos material para concientizarlos, destacando la importancia del tren para estos pueblos”, relata Guillén. Durante el año pasado, visitaron 35 escuelas desde Bahía Blanca hasta Quequén, en el partido de Necochea, provincia de Buenos Aires. Durante su recorrido, que puede durar días dada la distancia donde se encuentran las localidades, la Fundación aporta Constituciones y diccionarios para dejar en las instituciones que van visitando. En aquellos pueblos donde no hay escuelas secundarias, realizan la actividad con escuelas primarias.

La experiencia del programa de la zorra impactó muy bien no sólo en los chicos de la E.P.N°8  “Hipólito Yrigoyen” y del Anexo N°1 de E.E.S. N°1, sino en toda la comunidad de Crotto. “El ferrocarril se relaciona con el origen del pueblo y es una parte fundamental de su historia”, señala la profesora de historia Florencia Cavanagh, docente de las escuelas donde participaron 90 alumnos de esta iniciativa. “Creemos  que es muy importante que la experiencia continúe, no sólo por cómo disfrutan quienes la viven sino por los valores que sustentan y el sentimiento de pertenencia que generan en quienes vivimos en pueblos donde alguna vez pasó el tren”.

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