La jornada solidaria en Catamarca consistió en mejorar el edificio de la Escuela Nº277 Nicolás Avellaneda y el jardín de infantes que funciona al lado.

En el marco del Día de Hacer el Bien (DHB), en una jornada en la que se transmitió mucha alegría y entusiasmo, el CIVICO Catamarca puso manos a la obra junto a un gran equipo de voluntarios para reacondicionar el gran edificio de la Escuela Nº 277 Nicolás Avellaneda de la localidad de Tapso, El Alto. La escuela, con más de 100 años, necesitaba recuperar su esplendor y todos estaban más que predispuestos para lograrlo.

“Pensaba que no íbamos a terminar porque la escuela es muy grande y también nos pidieron que pintemos el edificio de al lado, donde funciona el jardín de infantes, pero gracias a la colaboración de todos, pudimos concretarlo”, comenta Rubén Guarachi, miembro del CIVICO Catamarca, aún con la satisfacción de la tarea cumplida.

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Muchas manos se sumaron a esta fiesta, la gente de ordenanza colaboró dejando listas las paredes para poder pintarlas y cada maestro se encargó de organizar su aula. Lo que más llenó de orgullo a los voluntarios ese día fue que a pesar de que la escuela queda lejos de la ciudad donde viven todos, nadie faltó. “Pusimos un transporte para trasladar a los empleados, pero todos se juntaban en diferentes autos y llegaban juntos”, asegura Guarachi, quien vivió su segunda experiencia como coordinador del DHB junto a su novia y amigos.

Además de pintura y trabajos de albañilería se reparó el mástil y la campana, algunos artefactos eléctricos, bancos y pizarras. También se construyó un escenario de madera, juegos recreativos y una huerta ecológica. Se realizaron trabajos de plomería en baños y cocina, entre otras actividades.

Ayudaron familias completas, incluso se sumaron tres ex empleados de Loma Negra para colaborar con la institución. Paola Vanesa Vieyra, integrante del CIVICO Catamarca, se llenó de energía como voluntaria. “Uno aporta su parte, pero la gente te devuelve mucho, no tenían recursos pero les sobraban ganas”, comenta asombrada.

Según cuenta Ana Silva, directora de la escuela, fueron dos jornadas completas de mucho trabajo, dado que es un edificio grande que abarca casi toda la manzana en el que funciona el nivel inicial y primario. “La escuela estaba pintada de rosa, ahora quedó verde y champagne para que se note el cambio. Fue una experiencia increíble y muy bien organizada por cada maestra que se encargó de comprometer a un grupo de padres de alumnos que pintaron sus aulas. Hasta la huerta ecológica pudo concluirse. Y los escudos de piedra y el mapa de la entrada se pintaron de otro color y se cercaron para evitar que los chicos se lastimen.”

 

Acción: Escuela Primaria N° 277 “Nicolás Avellaneda”-Tapso   

Beneficiarios: 300

Voluntarios internos: 29

Voluntarios externos: 118

Aliados: 7