El Voluntario del mes – San Juan -

Adrián Montero tiene 30 años y vive en Santa Lucía, localidad ubicada a 20 km de la planta de Loma Negra en la provincia de San Juan. Desde hace cinco años trabaja en la compañía en el área de Mantenimiento Mecánico.

Comenzó a participar y a involucrarse en las distintas actividades de voluntariado que promueve Fundación Loma Negra desde hace tres años. Ese compromiso, perseverancia y dedicación  explican por qué el CIVICO de Planta San Juan lo votó como el voluntario destacado.

“Siempre que no tenga que trabajar, me gusta ir a ayudar a las escuelas y los clubes para dar mi aporte a la comunidad, lo llevo adentro”, enfatiza Montero, solidario de corazón, que participó en todas las actividades que organizó la Fundación. La primera vez le tocó instalar ventiladores de techo en una escuela, otras veces pintar aulas, instalar matafuegos en una sala de computación y, la última vez, tuvo que soldar sillas para otra escuela. Entre las entidades  que fueron beneficiadas se encuentran la Escuela Albergue Islas Malvinas, la Escuela Castelli, el Club Rivadavia La Bebida y el Juventud Zondina. En este último, como la foto lo indica, los voluntarios realizaron el acondicionamiento de las instalaciones. (Adrián Montero, a la izquierda).

Si bien toda su vida fue solidario y siempre estuvo predispuesto a colaborar con quien lo necesitara, nunca había tenido la oportunidad de hacerlo dentro de una estrategia que le permitiera al mismo tiempo que ayudaba a otro, crecer y realizarse él mismo como persona.

En el marco del Programa Voluntarios en Acción, los empleados pueden presentar proyectos que luego son evaluados por el CIVICO para encuadrarlos dentro de la estrategia que impulsa la compañía. “Me gustaría presentar alguno, cuenta Montero, pero por ahora el que se me había ocurrido no pudo ser ya que es una escuelita que queda muy lejos de la planta y los empleados no pueden llegar”.

Las demandas de su vida familiar, casado con dos hijos, suelen amoldarse aquellos fines de semana en los cuales se desarrollan las actividades de voluntariado. “A veces mi señora se enoja porque los domingos en vez de quedarme con mi familia, voy a hacer tareas voluntarias. Pero la comunidad lo necesita, el pueblito cercano a la fábrica está descuidado y hay que ayudar a recuperarlo”, enfatiza el voluntario y concluye “si todos no ponemos un poco las cosas no resultan”.

 

foto San Juan - Adrián Montero (izq)