Los colaboradores de planta Ramallo propusieron ayudar al Centro Lihue Quimlu. Un total de 88 voluntarios pintaron y acondicionaron juegos y construyeron las bases de hormigón para siete habitaciones.

Bajo el lema “Sumemos algo a quienes lo dan todo” se llevó a cabo la jornada del Día de Hacer el Bien (DHB) organizado por el CIVICO Ramallo, la cual surgió a partir de una propuesta de los operarios de la planta de remodelar el Centro Lihue Quimlu, un hogar terapéutico para personas con capacidades diferentes, que en lengua mapuche significa sabiduría de la vida.

En esta institución, que funciona en una zona rural a 11 km del centro de San Nicolás, se desarrollan actividades terapéuticas, recreativas, educativas y sociales a cargo de profesionales y voluntarios. Su responsable es Daniel Kuljko, profesor de educación física, que junto a su mujer, Alicia, terapista ocupacional, fundaron este Centro en 2001 al que hoy llega gente del exterior para interiorizarse sobre el trabajo que realizan.

“Conocíamos la institución y quisimos sumar como socio a Loma Negra ya que el apoyo que necesitan se encuadra dentro de la estrategia delineada por nuestra Fundación”, explica Ignacio Chiappini, coordinador de Administración y Recursos Humanos de Planta Ramallo. “Tanto Daniel como su familia se mostraron muy abiertos a nuestra propuesta,  así logramos el apoyo de  proveedores y colaboradores para pintar el edificio y construir las bases de hormigón para siete habitaciones”, agregó. Hasta el momento el centro que alberga a 26 chicos sólo permanece abierto de 8 a 16, dado que no cuentan con infraestructura para alojamiento, y realiza diariamente diferentes actividades como arte, arquería, kinesiología, terapia con animales de granja, equinoterapia y un taller de producción de pre pizzas y de alfajores de maicena que luego los chicos venden.

Si bien la jornada del DHB se da durante un día específico los trabajos previos en el caso del Centro Lihue Quimlu comenzaron dos meses antes ya que había que construir las bases de hormigón, la instalación y puesta en marcha del generador de energía y la pintura y el reacondicionamiento de los juegos. Durante el domingo 25 de agosto participaron 88 voluntarios, 14 eran colaboradores de la compañía y 39 entre proveedores, familia de los chicos  y vecinos de la comunidad. Para Kuljko, quien se ocupa de llevar adelante el Centro, esta “fue una experiencia gratificante no sólo por la dimensión material sino por la calidad de las personas, la dimensión espiritual. En esto, uno está medio solo y es importante ver el interés y la forma de acompañarnos a crecer”.

La experiencia de Claudio Rossi, analista de Abastecimiento de Planta Ramallo, como voluntario en las actividades de la Fundación data de varios años, y cuando se le pregunta ¿qué es lo más importante para el voluntario?, él destaca la importancia de la familia en el acompañamiento de las acciones, que en su caso, siempre estuvo a su lado. Si bien las actividades fueron varias, ya que su participación comenzó antes con la compra de los materiales y contratación de los equipos necesarios, su trabajo se focalizó en la pintura del establecimiento. “Daniel, su familia y un equipo de excelentes profesionales crearon un lugar maravilloso, la sensación de tranquilidad y armonía que se siente aquí es única”, remarca Claudio, recomendando una visita al lugar.

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