Fundación Loma Negra en alianza con el INTI desarrolla tres proyectos productivos de panificados. El Alto, Cañuelas y Zapala con nuevas fuentes de trabajo genuino.

 

Con el objetivo de generar alianzas público privadas que tengan como fin generar fuentes de trabajo genuino, fortalecer el entramado productivo y favorecer la inclusión social de los sectores más vulnerables de la población, Fundación Loma Negra y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) firmaron un acuerdo de cooperación a partir del cual se desarrollarán tres proyectos productivos vinculados a la panificación en las localidades de El Alto, en Catamarca, Cañuelas, provincia de Buenos Aires, y Zapala, provincia de Neuquén.
“Iniciamos este proyecto a fines del año pasado, y más allá de que ya habíamos trabajado en otras iniciativas, pero no de carácter social, los técnicos de la Fundación sabían de los proyectos productivos que habíamos puesto en marcha en la comunidad Wichí de Ingeniero Juárez en Formosa. A partir de ahí comenzamos a pensar en cómo replicar esta experiencia en otras zonas donde Loma Negra tiene sus plantas”, explica Oscar Galante, gerente de Asistencia Tecnológica para la Demanda Social del INTI.
Desde entonces, el programa de Abastecimiento Básico Comunitario (ABC), de la Gerencia Tecnológica para la Demanda Social del INTI, lleva adelante la conducción técnica de los tres proyectos en articulación con los diferentes Centros de Investigación y Desarrollo del Instituto.
El primero de los proyectos en ponerse en marcha fue el de El Alto, ya que existía un microemprendimiento familiar y se vislumbraba la necesidad en la población de autoabastecerse el pan y otro tipo de panificados que hasta el momento reciben de una localidad que queda a 100 kilómetros. “Comenzar con este proyecto fue todo un desafío ya que se trata de una población muy pequeña ubicada en la montaña”, detalla Lorena Pastoriza, técnica de proyecto de Fundación Loma Negra. El primer paso fue realizar un estudio de mercado y un plan de negocio para instalar la panadería en el predio donde la familia Mansilla tenía su negocio.
Paralelamente, técnicos del INTI realizaron un diagnóstico edilicio del local, evaluaron el tipo y la calidad de servicios como el agua, electricidad, gas y pozo ciego y, en un segundo paso, se compró el horno, amasadora, sobadora, planchas, bandejas, mesadas móviles. “Ya visitamos a los proveedores para conocer la calidad de la materia prima que utilizaran y se está terminando de capacitar en producción y gestión a las personas que trabajarán en la nueva panadería”, cuenta orgulloso Galante.
Si bien es un proyecto que se implementará en tres localidades lo cierto es que las realidades y necesidades de cada una son muy diferentes. “No se trata de ir y replicar, por el contrario, se trata de adaptar la propuesta para maximizar esfuerzos y lograr el mayor impacto”, enfatiza Pastoriza. Por eso, se decidió que en Cañuelas la panadería se instale dentro de un colegio secundario cuyos alumnos serán capacitados por el programa ABC del INTI; y en el caso de Zapala, se trabajará en alianza con una organización social.
“Hablamos de una alianza virtuosa –asegura Galante-. Y es así porque permite que una compañía que ejerce la Responsabilidad Social Empresaria lo haga utilizando las mejores capacidades que brinda el Estado al mismo tiempo que mejora el entorno productivo donde está asentada la empresa”.

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Fotos cedidas por el INTI